 |
|
Expedición Manantial 7 Cumbres “Colombia subiendo por el mundo”

Objetivos logrados
La Expedición Manantial 7 Cumbres, organizada totalmente por Epopeya, tiene como propósito el desarrollo y puesta en práctica de un modelo de consolidación de equipo, del cual se deben obtener tres resultados específicos:
-
Colocar la bandera de nuestro país en la cima más alta de cada continente y de los dos polos.
- Transmitir a una nueva generación de escaladores las experiencias de los
integrantes de las expediciones colombianas a las montañas más altas del mundo.
- Destacar las marcas de nuestros patrocinadores y auspiciadores, empleando
mecanismos como el free-press que generan los grandes logros deportivos internacionales.
El equipo (por orden alfabético)
Patrocinadores y auspicio
Acompañan a Manantial Panamco, el principal patrocinador (por orden alfabético):
- Aviatur
- Bodytech
- Boeringher
- Café & Crêpes
- Colseguros
- Delta Airlines
- Epopeya
|
- FCV
- Huerta de Oriente
- IC
- Kellogg’s
- Panamco
- Pfizer
- Totto
|
Monte Everest, Asia
Es la primera montaña escalada por los colombianos dentro del programa Expedición Manantial 7 Cumbres. El Himalaya concentra las 14 montañas de más de 8.000 m de altura que existen sobre la tierra. Allí la imponente pirámide de 8.848 m, la mayor altura del planeta, domina la frontera norte de Nepal con la Región Autónoma Tibetana de la República de China. Su nombre procede del topógrafo general de la India en el siglo XIX, George Everest, quien hizo la primera cartografía de la región, pero los tibetanos la denominan Chomolungma o “Diosa Madre de la Tierra”.
Desde que el neozelandés Edmund Hillary y el serpa Tensing Norgay se convirtieron en los primeros montañistas en alcanzar su cima en 1953, expediciones de todo el mundo lo han intentado y a veces logrado por diversas rutas. Así mismo, un número considerable de escaladores no ha podido regresar.
La más joven de las formaciones rocosas del planeta es el centro de la actividad del alpinismo mundial. Un pueblo entero ha vivido por décadas de la montaña, gracias a su vasto conocimiento del lugar: los sherpas. Este pueblo, originariamente de granjeros, pastores de yaks y comerciantes, alteró sus costumbres con la llegada del hombre occidental. Hoy basa su economía, casi exclusivamente, en actividades como la guía y el porteo de equipos en la montaña.
Los escaladores del Everest, y en general de las grandes montañas en esa parte del mundo, requieren guías entrenados, largas jornadas de porteo y un entrenamiento y aclimatación adecuados. Por tal motivo, una expedición de semejante calibre requiere varios meses de cuidadosa preparación.
Monte Aconcagua, América
 Esta es la tercera montaña alcanzada por la Expedición Manantial 7 Cumbres.
Con sus imponentes 6.959 m, es el pico más alto de América del Sur. Está ubicado al oeste de la Argentina, sobre la cordillera de Los Andes, en la provincia de Mendoza. Este cerro representa, además, la máxima altura diferente de las cumbres del Himalaya y, por eso mismo, la mayor del hemisferio sur. El Aconcagua atrae cada año a escaladores de todo el mundo, por lo que se le considera uno de los clásicos del montañismo mundial.
El origen nombre Aconcagua tiene varias raíces posibles. En lengua aymará significa “monte nevado”, mientras los mapuches, en Chile, le dieron el mismo nombre que al río que llamaban Aconca-Hue o “el que viene del otro lado”. La acepción más frecuente es, sin embargo, “centinela de piedra”, del quechua Akon-kahuak.
Sus alrededores guardan la presencia de vestigios de la gran civilización incaica del Perú que dominó las tieras altas en su avanzada a través del noroeste argentino, hacia el siglo XV.
En sí, el Aconcagua es una macizo que culmina en dos cúspides, norte y sur, siendo la primera la más elevada. En sus alrededores se encuentra gran cantidad de cumbres que superan los 5.000 m y algunas los 6.000 m, en las cuales es posible aplicar toda clase de técnicas de escalada.
El ambiente que rodea al “Centinela” es típico de cordillera, con una combinación de sedimentos volcánicos andesíticos y ácidos, y estructuras que son producto de plegamientos producidos por la subducción de la placa de Nazca bajo la placa de Sudamérica.
Dentro de las rutas de ascensión, las más populares son la vertiente noroeste, donde transcurre la llamada ruta normal, el Glaciar de los Polacos, una de las rutas más exigentes, y la Pared Sur, famosa a nivel mundial por su complejidad técnica y los peligros que encierra a causa de los imprevisibles aludes, la desolación del lugar y lo severo del clima. El Aconcagua es, por sus misterios y atractivo montañístico, una de las más emblemáticas cumbres del planeta.
Monte McKinley, Círculo Polar Ártico
 Es la quinta cumbre visitada por la Expedición Manantial 7 Cumbres.
Es una montaña única en el mundo: situada a 63º de latitud norte, es la más alta en las cercanías del Círculo Polar Ártico. Se incrusta en la meseta central de Alaska (Estados Unidos) y aguanta el choque de las tormentas provenientes del golfo de Alaska y el mar de Bering. El McKinley o Denali –“La más grandiosa”, en lengua aborigen– se levanta 6.194 m, sobre la cordillera de Alaska.
En pocos lugares montañosos de la tierra el clima cambia de manera tan repentina y dramática. Las temperaturas reinantes entre el campamento alto y la cima, incluso en pleno verano, son regularmente de -20ºC a -40ºC y bajan aún más en la noche. Es el punto culminante de la tierra de los esquimales o “inuit”, como se les llama en Canadá. Este grupo, que en realidad son muchos grupos, ha dominado por milenios los paisajes de Alaska en medio de paisajes asombrosos y elevaciones importantes como los montes Chugach y Kenai, además del McKinley, con un increíble sentido de la orientación y una vida simple, basada en la caza y la recolección.
El McKinley hace parte del Parque Nacional Denali, de 19.088 Km2, caracterizado por la presencia de numerosos glaciares que forman anchos valles y pequeños lagos formados por fusión de núcleos de hielo. Ocupa fundamentalmente la zona más baja de las montañas, donde crecen líquenes y musgos. Entre su fauna característica se encuentran el caribú, el alce, el oso grizzly y el lobo, además del carnero de Alaska, que habita en las montañas.
Más allá del hermoso paisaje del lugar, la ascensión al McKinley requiere de innumerables recursos técnicos. Además de las dificultades imuestas por el clima, supone un conocimiento pormenorizado de ascensionismo a través de glaciares. Varios son los peligros de estos lugares: grietas difíciles de descubrir, por lo general ocultas bajo las nevadas, y avalanchas que cada año dejan más de un expedicionario herido o desaparecido.
Monte Kilimanjaro, África
Es la segunda meta de la Expedición Manantial 7 Cumbres.
Llama la atención que una que una montaña situada en plena línea del Ecuador esté coronada por nieves eternas y multitud de glaciares. El monte Kilimanjaro, de 5.895 m, se alza en medio de un paisaje de sabana ecuatorial, en un rango que empieza con llanuras secas y temperaturas de 29ºC en promedio, asciende a través de un cinturón ancho de bosque tropical húmedo, pasa por zonas con temperaturas decrecientes y lluvias y culmina con una cúspide de hielo permanente y temperaturas bajo cero.
Desde un punto de vista geológico, el Kilimanjaro es un macizo volcánico que perdió la actividad hace más de un millón de años. Hoy en día, sólo se registran residuos de dicha actividad como sedimientos de lava, apores y fumarolas.
La montaña, que se encuentra en territorio de Tanzania, cerca del límite con Kenia, ha servido de tránsito para los hombres en distintas épocas. Por eso la bautizaron en swahili, la lengua de la región, “montaña de caravanas” o Kilima-njaro, en alusión a las caravanas que se internaban durante el siglo XIX desde la isla de Zanzíbar hasta los lagos interiores en busca de esclavos.
Toda el área, que se dividía entre Tanganika y Zanzíbar, fue declarada en 1888 protectorado británico, merced a un tratado con Alemania que establecía el reparto de África continental. En 1964 estalló una violenta rebelión que dejó miles de muertos en pocos días. A partir de ese suceso se decretó la libertad de miles de esclavos, en especial swahilis, y ambas, Tanganika y Zanzíbar, se unieron en lo que hoy es Tanzania.
El país, además de la variedad de grupos étnicos y costumbres que posee, presenta el interés especial, igual que su vecina Kenia, de ser considerada la “cuna de la humanidad”, ya que ahí se encuentran los más antiguos vestigios de cultura en el planeta.
Monte Elbrus, Europa
Es el cuarto reto enfrentado por la Expedición Manantial Siete Cumbres.
Durante casi todo el siglo XX, en especial por el cerrado régimen impuesto por la entonces denominada URSS y su política de fronteras cerradas, se consideró que la montaña más alta de Europa era el Mont Blanc, en el corazón de los Alpes, con 4.810 m. En realidad ha sido siempre el Elbrus, ubicado en la actual república de Georgia, al oriente de Europa.
Entre los mares Negro y Caspio se extiende el gran Cordón Montañoso del Cáucaso, que forma parte de la tradicional frontera natural entre Europa y Asia. En este sistema, originado principalmente por actividad volcánica, se encuentra la máxima altura del continente europeo, el monte Elbrus, de 5.642 m. Aunque su origen es volcánico, se mantiene desde hace mucho tiempo sin actividad.
El Cáucaso es un lugar riguroso, dominado por valles glaciales, que lo hacen inhóspito y dificultan la presencia humana la mayor parte del año. Durante las épocas más benignas, entre junio y septiembre, sus valles son frecuentados por pastores en busca de buenos pastos para sus animales. El más importante de esos valles es el de Baksan, en parte por las riquezas minerales localizadas cerca de Tyrnyauz y en parte por la presencia del Elbrus y otras magnificas montañas que lo rodean.
El Elbrus, al norte del Cáucaso Central, posee la típica forma de volcán cónico, con laderas cercanas a 45º que, junto con su clima típicamente glacial, le imprimen a la escalada un carácter bastante técnico. Normalmente, y por sus características topográficas y de clima, requiere una primera semana de travesía dedicada especialmente al porteo de equipos. Para su ascensión es imprescindible el manejo hábil del equipo de escalada en hielo.
El Cáucaso y el Elbrus ofrecen un impresionante panorama que se complementa con bosques de coníferas y prados alpinos, además de la abundante nieve y los ríos glaciales. Desde la cumbre se tiene el privilegio de ver todo el Cáucaso con sus innumerables valles pintados de blanco.
Pirámide de Carstensz o monte Jaya
Es una de las dos últimas montañas que visitará la Expedición Manantial 7 Cumbres. La pirámide de Carstensz o monte Jaya, de 5.030 m, queda en la provincia de Irian Jaya, Nueva Guinea, es la montaña más alta de los archipiélagos del Pacífico y está considerada, además, la cresta más alta de Oceanía. Se emplaza en la cordillera de Surdinam, de difícil acceso, que rodea el lugar de un misterio especial alimentado por innumerables historias de antiguos pueblos con costumbres extrañas y llamativas.
La pirámide Carstensz, bautizada así en homenaje al navegante holandés Jan Carstensz que la avistó en el siglo XVII, es llamada por los nativos Puncak Jaya o “monte de la victoria”. Si bien políticamente pertenece a Indonesia, esta zona montañosa se vincula más a los grupos étnicos papúes, emparentados con aborígenes australianos y polinesios. Indonesia, país que se reparte en un archipiélago de 13.677 islas y alberga más de 300 etnias y otros tantos dialectos, logró el dominio de la zona, hasta entonces bajo control holandés, en 1963. A partir de entonces se han sucedido violentos conflictos por parte de los grupos papúes que buscan su independencia.
Para acceder a la pirámide es necesario atravesar una complicada selva, anchos ríos y zonas de senderos barrosos y pantanosos, con un clima que presenta lluvias de más de cinco horas diarias en promedio. Existen también otros picos de alturas cercanas a los 4.000 m que resultan atractivos para la escalada y convenientes para realizar la aclimatación antes del ascenso al “Jaya” como el monte Ngga Pulu. Toda la zona presenta el atractivo de lo exótico, tanto por su particular geografía, como por las costumbres ancestrales de los pueblos que allí viven.
Monte Vinson
Es una de las dos últimas montañas que visitará la Expedición Manantial 7 Cumbres. La Antártida con sus más de 8 millones de kilóm cuadrados, dos veces el tamaño de Australia, es el lugar más remoto y uno de los más misteriosos del planeta. Este “continente blanco” está casi completamente sumergido bajo una gruesa capa de hielo, la más extensa del planeta. Sólo el 2% de la superficie se encuentra libre de hielo.
Las bajísimas temperaturas predominantes –hasta -70ºC– y la distribución dispareja de la luz a lo largo del año, determinan que las condiciones en la Antártida no sean favorables para el desarrollo de la vida. Según el noruego Roald Amundsen, primer hombre en pisar el Polo Sur en 1911, la Antártica es “un lugar más frío que Siberia, más seco que el desierto de Gobi, con más ventisca que en la cumbre del monte Washington y más vacío que el rincón más desértico de Arabia”.
En este desolado rincón del planeta se encuentra el monte Vinson. Es una montaña maciza, de 4.897 m, que domina un paisaje de miles de kilómetros con una geografía única. La gran diferencia entre el Vinson y las otras grandes cumbres del mundo es su extremo aislamiento y los paisajes extraordinarios que se aprecian desde su cúspide.
El Vinson se localiza en el cordón montañoso de Ellswort, en plena Antártida chilena, a 1.000 kilómetros del Polo Sur. Desde allí se ven las montañas vecinas Shinn y Gardner, y una multitud de crestas aún inexploradas. La ascensión del Vinson no se considera técnicamente muy difícil. Sin embargo, el clima extremo y las características geográficas de la región hacen de esta cumbre la más complicada desde el punto de vista logístico. El gran reto que plantea está en los fuertes vientos, la nieve y las temperaturas más bajas del planeta.
Ana María Giraldo Gómez
Ingeniera industrial con énfasis en gerencia integral de la Universidad Nacional (Manizales), vinculada a Epopeya en 2005. Fue nadadora durante 10 años y obtuvo títulos a nivel nacional, panamericano y mundial. Como guía de alta montaña y ecoturismo ha trabajando desde 2000 para diferentes empresas del sector en el Eje Cafetero y en Cundinamarca, y ha ascendido distintas montañas en Colombia y Ecuador.
Participó en la expedición de Epopeya al Shisha Pangma (cordillera del Himalaya, China, 8.013 m) en 2006. Su más importante logro deportivo ha sido alcanzar en 2007, por primera vez para las mujeres colombianas, la cumbre del Everest (Nepal-China, 8.848 m) junto con otras dos escaladoras.
Dentro del programa Expedición Manantial 7 Cumbres de Epopeya (la más alta de cada continente) cuenta, además del Everest, con ascensos exitosos al Aconcagua (cordillera de los Andes, Argentina, 6.959 m), el McKinley (Alaska, 6.194 m) y el Elbrus (cordillera del Cáucaso, Georgia, 5.643 m).
Su experiencia en diferentes campos y su formación profesional le han brindado las herramientas para transmitir sus vivencias en conferencias y talleres, y aplicarlas a los ámbitos personal, directivo y organizacional en temas como trabajo en equipo, liderazgo, planeación estratégica y gestión del talento humano.
Rafael Ávila Velandia
Ingeniero civil de la Universidad de la Salle, Bogotá. Ha escalado la mayoría de picos de los Andes colombianos, incluyendo paredes de gran dificultad. Destacado escalador de roca, es miembro de la selección colombiana de escalada deportiva y ocupa el segundo puesto en la clasificación a nivel nacional. Como miembro de la Expedición Manantial 7 Cumbres de Epopeya, alcanzó las cimas del Aconcagua (cordillera de los Andes, Argentina, 6.959 m) y del McKinley (Alaska, 6.194 m) por la ruta difícil y expuesta de la “West Rib”.
Manuel Arturo Barrios
Instructor y experto en salvamento y rescate, montañista especialmente dotado y resistente, ha alcanzado la mayoría de cimas importantes de los Andes desde Colombia hasta Argentina. Único colombiano en escalar la cara sur del Aconcagua (Argentina, 6.959 m), imponente ruta de 4.000 m de desnivel, de alta dificultad y exposición. Primer colombiano en alcanzar una cima de más de 8.000 m en la primera expedición colombiana al Himalaya (Broad Peak, cordillera del Karakorum, 8.047 m). Participó en las expediciones al Himalaya al Manaslu (Nepal, 8.163 m) en 1986 y 1998, Everest (Nepal-China, 8.848 m) en 1997 y Cho-Oyu (Nepal, 8.201 m) en 1999, donde hizo cumbre. Ha escalado varias veces el monte McKinley (Alaska, 6.194 m) y como miembro de la Expedición Manantial 7 Cumbres ha alcanzado también las cimas del Kilimanjaro (Tanzania, 5.895 m), el Aconcagua y el Elbrus (cordillera del Cáucaso, Georgia, 5.643 m). En 2001 alcanzó la cima del monte Everest (primera cumbre colombiana, 8.848 m).
Katty Guzmán
Escaladora de 28 años, estudió ecología en la Universidad Javeriana, Bogotá. Muy talentosa en escalada de alta dificultad en roca, ha realizado numerosas primeras escaladas colombianas en grandes paredes en Estados Unidos (Yosemite y Utah), Chile, Brasil (Pan de Azúcar, Corcovado, Dedo de Deus), Argentina (Fitz Roy), Perú y las principales paredes de roca de gran dificultad de la Sierra Nevada del Cocuy en Colombia.
Su más importante logro deportivo ha sido alcanzar en 2007, por primera vez para las mujeres colombianas, la cumbre del Everest (Nepal-China, 8.848 m) junto con otras dos escaladoras.
Miembro de la Expedición Manantial 7 Cumbres, escaló el Aconcagua (cordillera de los Andes, Argentina, 6.959 m) y el Elbrus (cordillera del Cáucaso, Georgia, 5.643 m), y participó en la escalada del McKinley (Alaska, 6.194 m).
Luis Felipe Ossa
Ingeniero agrícola y montañista de profesión, instructor de escalada y guía de alta montaña. Ha escalado la mayoría de picos de la Sierra nevada del Cocuy por rutas de gran dificultad y las cumbres del parque de los Nevados y el Nevado del Huila. En Ecuador escaló el Cayambe, el Chimborazo y el Cotopaxi, y en la Cordillera Blanca del Perú diferentes cumbres de alta dificultad como el Alpamayo y el Artesonrraju, todas de más de 6.000 m.
Como miembro de la Expedición Manantial 7 Cumbres alcanzó la cima del McKinley (Alaska, 6.194 m) por West Rib, una ruta de gran dificultad técnica y exigencia física, y del Elbrus (cordillera del Cáucaso, Georgia, 5.643 m).
Participó en la expedición de Epopeya al Shisha Pangma (cordillera del Himalaya, China, 8.013 m) en 2006. Su más importante logro deportivo ha sido alcanzar en 2007, por primera vez para Colombia, la cumbre del Everest (Nepal-China, 8.848 m) sin uso de oxígeno complementario.
Nelson Cardona Carvajal
Ecologista, especialista en parques nacionales naturales, trabajó 16 años como guarda-parque del Parque Nacional de los Nevados. Vinculado a Epopeya Colombia desde 2004, ha realizado gran número de actividades basadas en el aprendizaje experiencial, aplicando sus vivencias a los ámbitos personal, directivo y organizacional en temas como trabajo en equipo, conformación de equipos de alto desempeño, liderazgo, planeación y comunicación efectiva. Desde 2008 se desempeña como administrador de La Cumbre - Centro de Formación de Epopeya en Suesca, Cundinamarca.
Posee el record de travesía del Parque de los Nevados (2001): 122 kilómetros en 16 horas y 8 minutos. En 1997 formó parte de la primera expedición colombiana al Everest, alcanzando 7.600 m de altura, y en 2001 participó en la expedición que alcanzó la cumbre. En 1999 coronó el Cho-Oyu (cordillera del Himalaya, Nepal, 8.201 m).
Dentro del programa Siete Cumbres de Epopeya (la más alta de cada continente) cuenta con ascensos exitosos al Aconcagua (cordillera de los Andes, Argentina, 6.959 m), el Kilimanjaro (Tanzania, 5.895 m) y el Elbrus (cordillera del Cáucaso, Georgia, 5.643 m). Participó tambien en la expedición al McKinley (Alaska, 6.193 m).
En 2006 sufrió un grave accidente de escalada en el cráter de La Olleta, que le costó muchos meses de penosa incapacidad y la pérdida de su pie derecho. Decidido a salir adelante, es símbolo de fortaleza y recuperación, y en la actualidad se prepara de nuevo para lograr las más altas cumbres.
Carlos Alberto Camargo Jiménez
Biólogo Universidad de los Andes (Bogotá). Desde 1992 se desempeña como guía de ecoturismo y alta montaña, asesor y guía del proyecto ecológico del Colegio Champagnat de Bogotá e instructor de escalada en roca.
Vinculado a Epopeya desde su inicio, ha realizado numerosas actividades basadas en el aprendizaje experiencial aplicado a los ámbitos personal, directivo y organizacional en temas como trabajo en equipo, conformación de equipos de alto desempeño, liderazgo, planeación y comunicación efectiva.
Además de las principales cumbres colombianas, ha realizado escaladas de alta dificultad técnica en Ecuador y Perú (Cotopaxi, Ishinca, Ranarapalca, Artesonraju, Yannapaccha, La Esfinge, Cashán, Chopicalqui, Huamashraju) y escaladas en roca en Perú, Venezuela y Estados Unidos.
Participó en las expediciones de Epopeya al Shisha Pangma (cordillera del Himalaya, China, 8.013 m) en 2006 y Everest (Nepal-China, 8.848 m) en 2007.
Dentro del programa Expedición Manantial 7 Cumbres de Epopeya (la más alta de cada continente) cuenta con ascensos exitosos al Aconcagua (cordillera de los Andes, Argentina, 6.959 m), el McKinley (Alaska, 6.194 m), el Kilimanjaro (Tanzania, 5.895 m) y el Elbrus (cordillera del Cáucaso, Georgia, 5.643 m). |
|
Programa
|
Montaña |
Ubicación |
Altura |
Resultado |
Fecha |
|
Everest |
Asia (Nepal - China) |
8.848 m |
Cumbre 5 escaladores |
Mayo 2001 |
| Aconcagua |
América (Argentina) |
6.959 m |
Cumbre todos los escaladores |
Febrero 2003 |
|
McKinley |
Ártico (Alaska) |
6.194 m |
Cumbre 6 escaladores |
Junio 2004 |
|
Kilimanjaro |
África (Tanzania) |
5.895 m |
Cumbre todos los escaladores |
Sep. / Oct. 2002 |
|
Elbrus |
Europa (Georgia) |
5.642 m |
Cumbre todos los escaladores |
Septiembre 2003 |
|
Carstensz |
Oceanía (Nueva Guinea) |
5.030 m |
Pendiente de realizarse |
|
|
Vinson |
Antártida |
4.897 m |
Pendiente de realizarse |
| |
|
Crónica Montañismo en Colombia: un camino, una meta, un ideal
Por Marcelo Arbeláez Buraglia
Un camino
Erwin Kraus, nacido en Bogotá en 1911, es considerado por los conocedores como el padre del montañismo colombiano. Hijo de inmigrantes alemanes que llegaron a Colombia a comienzos del siglo XX, desde muy joven realizó los primeros ascensos y reconoció muchos sitios con vocación para el montañismo.
Sin embargo, sólo hasta los años 70 revive esta pasión y surgen reconocidos hombres como el alemán Hubert Frank y el polaco Cristóbal Szafransky, que dio los primeros cursos de escalada técnica en roca en 1979. Es entonces cuando se revitaliza la escalada en alta montaña y en roca. Entre otros jóvenes escaladores, Gonzalo Ospina y Alberto Castro empiezan a explorar las rocas de Suesca y con ello se da inicio a una actividad en la que se han destacado excelentes deportistas.
En 1981 se fundan el Club del Escalador y la Federación Colombiana de Montañismo, que han significado un valioso aporte a la bitácora de la alta montaña y la escalada en roca en Colombia. En los 90 se da inicio a un nuevo concepto, la escalada en muro artificial, actividad que ha tomado fuerza en todo el mundo y que para muchos ha tenido un desarrollo mayor que las modalidades de alta montaña y escalada en roca. En la actualidad existen numerosos gimnasios de escalada en muro artificial, llevando a las ciudades la actividad de montaña.
Una nueva meta
El montañismo como práctica deportiva ha sido visto por parte de los escaladores colombianos como una meta alcanzable, siempre y cuando se cuente con el apoyo necesario para su posicionamiento y organización. Hasta la fecha, ninguna institución nacional ha considerado al montañismo como un deporte y este reconocimiento aún no llega. A pesar de esto, distintos grupos de montañistas colombianos han logrado conformarse como un solo equipo, cuya meta es demostrar que este deporte es capaz de generar grandes expectativas en el país, y han comprobado que aquellas personas que lo practican, lo convierten en su razón de ser.
En 2001, tres de los escaladores que hoy hacen parte de la Expedición Manantial 7 Cumbres conquistaron la cima más alta del mundo, el Everest, 8.848 m, demostrando su gran categoría y preparación para esta hazaña.
Juan Pablo Ruiz, Marcelo Arbeláez, Manuel Arturo Barrios y Nelson Cardona han dedicado gran parte de sus vidas a este deporte, alcanzando las más altas cumbres colombianas. La Sierra Nevada del Cocuy, con más de 28 picos nevados y paredes de 500 o 600 m de altura, la Sierra Nevada de Santa Marta, con 18 picos nevados, y las rocas de Suesca, entre otros, han sido los escenarios perfectos para el desarrollo del montañismo en Colombia. Más allá de las fronteras, los altos picos de los Andes desde Ecuador hasta Argentina, las cumbres de los Alpes, las grandes paredes de roca de Norte América y las más altas montañas del Himalaya han sido objetivos deportivos de estos incansables montañistas colombianos.
Hoy, su larga experiencia se reúne con la de una nueva generación de montañistas con gran estado físico y dominio técnico. Estos guerreros de la roca y la alta montaña han emprendido numerosas expediciones que los han llevado silenciosamente por varios continentes, acompañados de una tula y un morral.
Un ideal
El ideal de muchos escaladores colombianos es tener los medios y la posibilidad de conquistar más lugares y alcanzar altas cumbres que permitan hacer de este deporte uno de los más representativos de nuestro país.
Es el mismo ideal que han perseguido hombres como Erwin Kraus, Hubert Frank y Cristóbal Szafransky, quienes no sólo se convirtieron en los pioneros del montañismo en el país, sino que han sido modelo para las nuevas promesas de este deporte en Colombia.
Gracias a la gestión llevada a cabo por Epopeya en 2001, cuando la empresa privada y la pasión de un grupo de montañistas colombianos se unieron bajo nuevo objetivo, nació la Expedición Manantial 7 Cumbres, cuya meta es alcanzar la cima de la montaña más alta de cada continente, bajo el slogan “un equipo, un país, 7 cumbres”.
Denali, maestría bajo cero
Por Juan Pablo Ruiz Soto
Junio 20 de 2004
La expedición al monte McKinley, o Denali, con 6.194 m y 62º de latitud Norte, ha sido una de las dos expediciones del Programa Manantial 7 Cumbres que más lecciones y experiencias nos han dejado.
Hubo muchas experiencias nuevas para el grupo desde el inicio, al tocar sus laderas de hielo y nieve. Comenzamos con un viaje en avioneta desde Anchorage, que nos “descargó” sobre una pista de hielo en el glaciar de Kahiltna a 2.200 m. Allí mismo iniciamos la marcha sin más apoyo que el de los 12 miembros de la expedición: transportamos cerca de 800 kilos de equipo técnico, comunal y personal, además de alimentos para 20 días.
De los miembros del Programa Manantial 7 Cumbres, hubo cuatro personas claves que tuvieron que desistir de acompañarnos: Luis Alberto Camargo –quien actuó como “gerente” de la primera expedición al Everest en 1997 y apoyó logísticamente la Expedición Manantial Everest 2001–, por compromisos profesionales adquiridos con anticipación. Al no ir ‘Lucho Pepa’, como le decimos, el reto de las comunicaciones quedaba entonces en manos de Alberto Carrizosa, quien además de haber apoyado financiera y logísticamente el proceso del Everest, nos ha acompañado en las cumbres de este programa, en especial con el tema de las comunicaciones. Muchas preguntas tecnológicas han sido resueltas por Alberto. Además, en esta oportunidad nos apoyó con el panel solar y la batería de acumulación de energía para alimentar el teléfono satelital y el computador, también provistos por él. Faltando pocas semanas, una combinación de dificultades laborales le impidió acompañarnos.
A solo una semana de partir, otras dos bajas sensibles, el médico Carlos Rodríguez y Manuel Arturo Barrios. Al médico –a quien se conoce en el mundo de la montaña como ‘el Yactor’ o ‘el Italigereño’, por su origen ibaguereño y la pretensión italiana en sus modales– lo sorprendió la medicina preventiva, pues su especialidad es el manejo del dolor en pacientes terminales. Faltando una semana nos dijo que no podría ir, pues no logró el permiso en el hospital. Manolo, nuestro experimentado guía de montaña, quien ya había estado en el Denali 5 veces y en su cumbre 3, tuvo una escoliosis que lo dejo fuera de posibilidades. No solo dejó de ponerse sus botas tejanas para salir a los alrededores de Ibagué, sino que tendrá que abandonar por unos meses sus botas de alta montaña.
Los vacíos en logística y primeros auxilios que nos dejaron fueron cubiertos por dos nuevos invitados que desde hace unos meses habían solicitado participar en la expedición: Luis Andrés Romero y Raymond Bodenmann.
Como en la Expedición había 3 ‘Luchos’, para diferenciar a Luis Andrés se le llamó ‘Luchocho’, pues ha tomado algunas manías gringas. Luchocho fue clave en todo lo relacionado con compra de comida, hospedaje en Anchorage, compra o alquiler de equipo faltante, transporte Anchorage-Talkeetna, pago del ingreso al Parque Nacional Natural de Denali y adquisición de tiquetes en la aerolínea K-2, que nos llevaría de Talkeetna al glaciar Kahiltna. Además su inglés –que dio sus primeros pasos en el jardín infantil en Bogotá y luego mejoró algo en la Jorge Tadeo Lozano, donde pagó 10 semestres de administración y tuvo la suerte de graduarse– se ha pulido tanto que ahora parece de origen neoyorkino. Cerca de Nueva York ha pasado los últimos 17 años con su familia norteamericana. Luchocho fue fundamental, pues no sólo se definió como interprete del grupo, sino que participó activamente en la definición y ejecución de la logística hasta los 4.200 m en el “campamento Médico” desde donde, después de explorar los 5.000 m, tuvo que regresar para cumplir con sus obligaciones laborales.
Ya antes de Luchocho, Marcelo Arbeláez había tenido que abandonarnos por razones de trabajo. ‘Chelo’ nos ayudó a portear comida e implementos que luego serían claves para alcanzar la cima.
Quien estuvo con nosotros todo el tiempo, y de alguna manera se convirtió por sus dotes y conocimientos en el “jefe natural” y asesor principal, fue Raymond Bodenmann. Desde el día anterior a tomar el vuelo de Delta para Atlanta, Raymond se insinuó como el “experto del Denali” y se hizo notoria su gran capacidad para el manejo de los temas logísticos. Una vez en Anchorage, al entrar al almacén de la REI, fue con él que se definió cuántas estacas comprar para asegurar las carpas en la nieve, qué tipo de seguetas y cuántas se requerían para cortar los bloques de hielo que debíamos sacar para proteger los campamentos, qué medicinas hacían falta, etc. Luego, al iniciar las actividades de montaña en el campamento base, se fue haciendo evidente su experiencia y conocimiento del arte del montañismo. A todos nos cautivó su manera muy señorial de tratar a la gente y de inducirnos a actuar de manera coherente con el objetivo propuesto y dentro de una gran armonía como equipo.
A mí, como “jefe nominal”, el comportamiento de Raymond me trajo de inmediato a la mente la experiencia que he vivido en mi trabajo, en el Banco Mundial, especialmente en un proyecto donde nos acompaña como miembro del equipo Cees de Haan, un “jubilado” de Banco Mundial, experto en ganadería, que aunque no es el “jefe nominal” es el “jefe natural” de grupo de supervisión del proyecto. Sus conocimientos y experiencia hacen que todas las determinaciones se le consulten o sean directamente tomadas por él. Para todos es natural que cuando las cosas se ponen difíciles o hay que tomar una determinación importante, Haan es el primer consultado.
Fue claro para mí que debía dar a Raymond un espacio en la dirección de la expedición, que para todos era conveniente apoyarnos en su conocimiento, que para él era “natural” y fácil ejercer ese liderazgo. Desde la primera noche en la montaña, Raymond y yo ocupamos la misma carpa, la carpa de la “jefatura”, y aunque algunos miembros de la expedición me llamaban ‘Jefecito’, en realidad el jefe era Raymond. Personalmente aprendí mucho de él.
Por todo el apoyo y dirección de Raymond, en nombre de la expedición al Denali quiero agradecer su grata y valiosísima compañía:
Todos hemos aprendido de tu comportamiento y aprovechado tu conocimiento. Por ello, queremos decirte que has estado no una vez, sino seis, en la cumbre del Denali. Siempre estuviste presente cuando ‘Piqui’, ‘Beto’, Ana y yo conversamos en la cima y, sin duda, también estabas en la mente de ‘Lucho Salsa’ y de ‘Rafa’ cuando terminaron la difícil West Rib. Muchas gracias Raymond, esperamos seguir contando contigo como miembro y como jefe de futuras expediciones.
No quiero concluir sin hacer mención especial a los “west-riberos”: Lucho Salsa, Rafa y Katty, quienes en condiciones extremas de mal clima iniciaron el ascenso por la vía West Rib el 27 de mayo, para concluirla el 5 de junio, cuando Lucho y Rafa salieron al “campo de fútbol” y avanzaron victoriosos a la cumbre. Katty en ese momento nos acompañaba en el campamento Médico y fue tan meritorio su ascenso hasta 5.000 m como lo fue para Lucho y Rafa hasta los 6.194 m por una ruta dedicada sólo para los más duros y experimentasdos escaladores. Un ejemplo de técnica y determinación la que lideró Lucho. Felicitaciones, hacía falta algo como esto para afirmar el proceso de las 7 cumbres.
Tan importante como la participación de Raymond y de Luchocho ha sido el apoyo de Olga Lucía Navas desde la dirección de Epopeya en Bogotá. Olga Lucía nos ha apoyado todo del tiempo. Cristina Ossa, por su parte, ha hecho un gran esfuerzo para comunicar a las familias, amigos escaladores y a los medios los resultados, a pesar de que el teléfono satelital no nos colaboró mucho en esta oportunidad; tal es su compromiso, que ha llegado a regañarnos cuando no atendemos de manera organizada a los medios de comunicación.
El patrocinio de Manantial, Delta, Colseguros, Kellogg’s y Epopeya, y la participación de Relojes Polar y Body-Tech, han sido claves para que hoy podamos reportar la quinta de las 7 cumbres establecidas en el proyecto de llevar la bandera de Colombia a la cima más alta de cada continente, el Círculo Polar Ártico y el polo Sur. Esperamos seguir contando con el apoyo de todos ustedes.
El Elbrus, la cuarta cima
Por Juan Pablo Ruiz Soto
El ascenso al Elbrus, en la cordillera del Cáucaso, fue largo y frío, la montaña es grande y su glaciar se extiende por mas de 20 kilómetros. El grupo compuesto por diez montañistas, nuestra guía Elena y el psicólogo del equipo Edgard Martínez –conocido entre nosotros como ‘Bimba’–, partió a las 2:00 am de un lugar conocido como “los Barriles”, ubicado a 3.750 m y que funciona como campamento base. Salimos muy temprano porque sabíamos que nos esperaba un glaciar extenso y que la diferencia de altura que debíamos superar era de 2.000 m. Este reto nos recordaba el que afrontamos en el Kilimajaro, en Tanzania, donde en la última jornada tuvimos que superar también 2.000 m para alcanzar los 5.840 m de su cumbre. Aunque el Kilimanjaro es un poco más alto, la magnitud del glaciar del Elbrus es incomparablemente mayor que el de la cima africana. Esta vez en el Elbrus debíamos iniciar la caminata sobre el glaciar desde el primer minuto al salir de “los Barriles”.
El Elbrus está mucho más al norte que el Kilimajaro y por ello es sensiblemente mas frío. Desde la 1:00 am alistamos nuestras chaquetas de plumas, las chaquetas cortavientos, los guantes interiores y los exteriores de goretex, los pantalones impermeables, las gafas anti tormenta y las botas dobles para estar preparados frente a los posibles vientos helados que enfrentaríamos durante la jornada. Hacía poco una expedición española había debido esperar 5 días en el campamento base para intentar la montaña, y 4 semanas antes dos guías canadienses murieron mientras intentaban la cima Este en medio de la niebla. Así, aun conociendo que la montaña no presentaba retos técnicos sobresalientes, era mejor salir bien aperados.
A las 5:30 am habíamos alcanzado los 4.700 m y el ritmo del grupo era muy satisfactorio. Ya se sentía un fuerte frío que se acentuaba por al sensación térmica generada por los vientos relativamente fuertes que empezaban a soplar. Al hacer el receso, nuestro querido doctor Bimba, el sicólogo, manifestó que se encontraba un poco fatigado y que, para no retrasar al grupo, prefería quedarse caminando a su ritmo acompañado por un guía. Acordamos seguir al paso que veníamos y recoger a ‘Bimba’ a nuestro regreso, dejándole entonces avanzar sin presiones para que alcanzara una cota próxima a los 5.000 m mientras nosotros intentábamos la cumbre. Esta sin duda, era la terapia sicológica más apropiada; si sigue entrenando como hasta ahora, sin duda en unos años nos acompañará a mejor ritmo a una de las cumbres que aún quedan por hacer.
Un grupo de 5 que iba más rápido y ligero se fue adelante mientras los demás avanzaban en la retaguardia. Nos encontraríamos en la cumbre o cerca de ella. A medida que ascendíamos el viento soplaba mas fuerte y frío, por lo que tuvimos que hacer uso de casi todo el equipo de protección.
Después de un amanecer totalmente despejado y un tanto frío, nos detuvimos para consumir algunos alimentos de Huerta del Oriente acompañados con agua Manantial que traíamos en nuestras morrales Totto. Compartimos alegremente media hora antes de continuar la marcha. Nelson Cardona –‘Piqui’– nos recordó que antes de partir de Moscú había hablado con su esposa, quien le comentó que su hija Sofía se encontraba un poco mal del estómago. Esto tenía preocupado a nuestro poeta paramuno, quien en su trabajo en el Parque Nacional de los Nevados, al ser reconocido por algunos de los visitantes como miembro sobresaliente del equipo Manantial 7 Cumbres, se auto identifica como “un simple frailejón más, en el páramo colombiano”.
Hacia las 9:30 am, cuando el primer grupo compuesto por Luis Felipe Ossa, Ana María Giraldo, Katty Guzmán, Luis Alberto Camargo y Carlos Alberto Camargo arribó a la cima, el viento soplaba muy fuerte y le impidió esperarnos en la parte más alta de la montaña. Media hora más tarde, al iniciar el descenso, nos encontramos los dos grupos, el nuestro compuesto por Marcelo Arbeláez, Manolo Barrios, Nelson Cardona, Miguel Vidales y Juan Pablo Ruiz. Después de la correspondiente felicitación, dos de los miembros que ya habían alcanzado la cima continuaron el descenso, pues se encontraban bastante fríos, y los otros 8 avanzamos a la cumbre.
La meta se cumplió plenamente, pues los diez escaladores alcanzamos la cima del Elbrus. Bimba, por su parte, alcanzó los 5.200 m y demostró un gran progreso como montañista. |
|
|
|