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Expedición Colseguros Everest 2007

Objetivos logrados
- Primeras mujeres colombianas en escalar el Everest:
Ana María Giraldo, Katty Guzmán y Mónica Bernal
- Primer colombiano en la cima del Everest sin empleo
de oxígeno: Luis Felipe Ossa
- Primer colombiano en repetir cumbre en el
Everest: Juan Pablo Ruiz
- Validación del modelo de Consolidación
de Equipo desarrollado por Epopeya.
- Regreso de todo el equipo sano y salvo a Colombia
- Transmisión del especial para televisión “Everest,
lágrimas sudor y gloria” realizado por
Guillermo Prieto “Pirry”,
del canal RCN.
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El equipo
Ana María Giraldo Gómez
Ingeniera industrial con énfasis en gerencia integral de la Universidad Nacional (Manizales), vinculada a Epopeya en 2005. Fue nadadora durante 10 años y obtuvo títulos a nivel nacional, panamericano y mundial. Como guía de alta montaña y ecoturismo ha trabajando desde 2000 para diferentes empresas del sector en el Eje Cafetero y en Cundinamarca, y ha ascendido distintas montañas en Colombia y Ecuador.
Participó en la expedición de Epopeya al Shisha Pangma (cordillera del Himalaya, China,
8.013 m) en 2006. Su más importante logro deportivo ha sido alcanzar en 2007, por primera vez para las mujeres colombianas, la cumbre del Everest (Nepal-China, 8.848 m) junto con otras dos escaladoras.
Dentro del programa Expedición Manantial 7 Cumbres de Epopeya (la más alta de cada continente) cuenta, además del Everest, con ascensos exitosos al Aconcagua (cordillera de los Andes, Argentina, 6.959 m), el McKinley (Alaska, 6.194 m) y el Elbrus (cordillera del Cáucaso, Georgia, 5.643 m).
Su experiencia en diferentes campos y su formación profesional le han brindado las herramientas para transmitir sus vivencias en conferencias y talleres, y aplicarlas a los ámbitos personal, directivo y organizacional en temas como trabajo en equipo, liderazgo, planeación estratégica y gestión del talento humano.
Katty Guzmán
Escaladora de 28 años, estudió ecología en la Universidad Javeriana, Bogotá. Muy talentosa en escalada de alta dificultad en roca, ha realizado numerosas primeras escaladas colombianas en grandes paredes en Estados Unidos (Yosemite y Utah), Chile, Brasil (Pan de Azúcar, Corcovado, Dedo de Deus), Argentina (Fitz Roy), Perú y las principales paredes de roca de gran dificultad de la Sierra Nevada del Cocuy en Colombia.
Su más importante logro deportivo ha sido alcanzar en 2007, por primera vez para las mujeres colombianas, la cumbre del Everest (Nepal-China, 8.848 m) junto con otras dos escaladoras.
Miembro de la Expedición Manantial 7 Cumbres, escaló el Aconcagua (cordillera de los Andes, Argentina, 6.959 m) y el Elbrus (cordillera del Cáucaso, Georgia, 5.643 m), y participó en la escalada del McKinley (Alaska, 6.194 m).
Mónica Bernal
Bogotana de 26 años, instructora de escalada y propietaria de Monodedo, tienda de artículos de montaña. Cuenta con ascensos a diferentes picos en la Sierra Nevada del Cocuy por rutas de gran dificultad. También ha ascendido a las cumbres del Parque de los Nevados y a la Cordillera Blanca en Perú (Ishinca, Urus). Su especialidad es la escalada técnica y de alta dificultad en roca. Ha realizado rutas en parques de escalada de Colombia, España, Ecuador, Argentina e Inglaterra.
Su más importante logro deportivo ha sido alcanzar en 2007, por primera vez para las mujeres colombianas, la cumbre del Everest (Nepal-China, 8.848 m) junto con otras dos escaladoras.
Luis Felipe Ossa
Ingeniero agrícola y montañista de profesión, instructor de escalada y guía de alta montaña. Ha escalado la mayoría de picos de la Sierra nevada del Cocuy por rutas de gran dificultad y las cumbres del parque de los Nevados y el Nevado del Huila. En Ecuador escaló el Cayambe, el Chimborazo y el Cotopaxi, y en la Cordillera Blanca del Perú diferentes cumbres de alta dificultad como el Alpamayo y el Artesonrraju, todas de más de 6.000 m.
Como miembro de la Expedición Manantial 7 Cumbres alcanzó la cima del McKinley (Alaska, 6.194 m) por West Rib, una ruta de gran dificultad técnica y exigencia física, y del Elbrus (cordillera del Cáucaso, Georgia, 5.643 m).
Participó en la expedición de Epopeya al Shisha Pangma (cordillera del Himalaya, China, 8.013 m) en 2006.
Su más importante logro deportivo ha sido alcanzar en 2007, por primera vez para Colombia, la cumbre del Everest (Nepal-China, 8.848 m) sin uso de oxígeno complementario.
Manuel Arturo Barrios
Instructor y experto en salvamento y rescate, montañista especialmente dotado y resistente, ha alcanzado la mayoría de cimas importantes de los Andes desde Colombia hasta Argentina. Único colombiano en escalar la cara sur del Aconcagua (Argentina, 6.959 m), imponente ruta de 4.000 m de desnivel, de alta dificultad y exposición. Primer colombiano en alcanzar una cima de más de 8.000 m en la primera expedición colombiana al Himalaya (Broad Peak, cordillera del Karakorum, 8.047 m). Participó en las expediciones al Himalaya al Manaslu (Nepal, 8.163 m) en 1986 y 1998, Everest (Nepal-China, 8.848 m) en 1997 y Cho-Oyu (Nepal, 8.201 m) en 1999, donde hizo cumbre.
Ha escalado varias veces el monte McKinley (Alaska, 6.194 m) y como miembro de la Expedición Manantial 7 Cumbres ha alcanzado también las cimas del Kilimanjaro (Tanzania, 5.895 m), el Aconcagua y el Elbrus (cordillera del Cáucaso, Georgia, 5.643 m).
En 2001 alcanzó la cima del monte Everest (primera cumbre colombiana, 8.848 m).
Antonio Lozada
Diseñador industrial, guía de montaña e instructor de escalada, es un talentoso escalador de roca, rápido y resistente. Ha coronado gran parte de los picos del Parque de los Nevados y la Sierra Nevada del Cocuy en Colombia. Cuenta con ascensos en los Andes, desde Ecuador hasta Argentina (Cotopaxi, Chimborazo, Illinizas, Ranrapalca, Esfinge, Urus, Ishinca, Aconcagua, 6.959 m, por tres rutas diferentes).
Vive al pie de la Sierra Nevada del Cocuy, donde está abriendo un parque de escalada para divulgar este deporte y ofrecer nuevas oportunidades de trabajo en la región, orientadas al turismo de aventura.
Elkin González Morales
Licenciado en educación física y recreación de la Universidad de Caldas, Manizales, es profesor en esta misma universidad. Escalador muy recio, guía e instructor de alta montaña, ha coronado la mayoría de picos de los Andes colombianos. Ha escalado también en los Andes de Ecuador y Perú (Chimborazo, Cotopaxi, Huascarán Sur, Ranrapalca, Toclaraju y otras altas cumbres de la Cordillera Blanca). En 1999 participó en la expedición colombiana al Nanga Parbat (Pakistán, 8.125 m).
Rafael Ávila Velandia
Ingeniero civil de la Universidad de la Salle, Bogotá. Ha escalado la mayoría de picos de los Andes colombianos, incluyendo paredes de gran dificultad. Destacado escalador de roca, es miembro de la selección colombiana de escalada deportiva y ocupa el segundo puesto en la clasificación a nivel nacional. Como miembro de la Expedición Manantial 7 Cumbres de Epopeya, alcanzó las cimas del Aconcagua (cordillera de los Andes, Argentina, 6.959 m) y del McKinley (Alaska, 6.194 m) por la ruta difícil y expuesta de la “West Rib”.
Carlos Alberto Camargo Jiménez
Biólogo Universidad de los Andes (Bogotá). Desde 1992 se desempeña como guía de ecoturismo y alta montaña, asesor y guía del proyecto ecológico del Colegio Champagnat de Bogotá e instructor de escalada en roca.
Vinculado a Epopeya desde su inicio, ha realizado numerosas actividades basadas en el aprendizaje experiencial aplicado a los ámbitos personal, directivo y organizacional en temas como trabajo en equipo, conformación de equipos de alto desempeño, liderazgo, planeación y comunicación efectiva.
Además de las principales cumbres colombianas, ha realizado escaladas de alta dificultad técnica en Ecuador y Perú (Cotopaxi, Ishinca, Ranarapalca, Artesonraju, Yannapaccha, La Esfinge, Cashán, Chopicalqui, Huamashraju) y escaladas en roca en Perú, Venezuela y Estados Unidos.
Participó en las expediciones de Epopeya al Shisha Pangma (cordillera del Himalaya, China, 8.013 m) en 2006 y Everest (Nepal-China, 8.848 m) en 2007.
Dentro del programa Expedición Manantial 7 Cumbres de Epopeya (la más alta de cada continente) cuenta con ascensos exitosos al Aconcagua (cordillera de los Andes, Argentina, 6.959 m), el McKinley (Alaska, 6.194 m), el Kilimanjaro (Tanzania, 5.895 m) y el Elbrus (cordillera del Cáucaso, Georgia, 5.643 m).
Patrocinadores
Auspiciadores
- Nestlé
- Sony
- Polar
- Julbo
- Café de Colombia
- Omnilife
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Itinerario

| 25 de marzo 2007 |
Salida Bogotá - Katmandú (Nepal) |
| 1 de abril |
Katmandú - Campo Base (Tíbet, China): 400 Km por carretera, parando para aclimatar en los pueblos intermedios. |
| 5 de abril |
Llegada a Tingri - Campamento Base Chino (5.200 m) |
| 10 de abril |
Campamento Base - Campo Yak (campamento intermedio a 5.700 m). Descanso. |
| 11 de abril |
Salida hacia el Campamento Base Avanzado (CBA, 6.400 m). Se instalan las tiendas y se convierte
en el centro de logística y planeación para ascender a los campamentos superiores. |
| 15 de abril a 5 de mayo |
CBA Campamento 1 (7.000 m) |
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Campamento 1 - Campamento 2 (7.800 m) |
| 15 de mayo |
Campamento 2 - Campamento 3 (8.300 m) |
| 25 de mayo |
Campamento 3 - Cumbre del Everest (8.848 m) |
| 2 de junio |
Regreso a Katmandú (Nepal) |
| 5 de junio |
Regreso a Bogotá |
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El monte Everest
El Himalaya concentra las 14 montañas de más de 8.000 m que existen sobre la tierra. Allí la imponente pirámide de 8.848 m, la mayor altura del planeta, domina la frontera norte de Nepal con la Región Autónoma Tibetana de la República de China. Su nombre procede del topógrafo general
de la India en el siglo XIX, George Everest, quien hizo la primera cartografía de la región, pero los tibetanos la denominan Chomolungma o
“Diosa Madre de la Tierra”.
Desde que el neozelandés Edmund Hillary y el serpa Tensing Norgay se convirtieron en los primeros montañistas en alcanzar su cima en 1953, expediciones de todo el mundo lo han intentado y a veces logrado por diversas rutas. Así mismo, un número considerable de escaladores no ha podido regresar.
La expedición colombiana 2007
El ambicioso programa deportivo, gestionado y organizado totalmente por Epopeya, vinculó a 3 de los 4 vencedores del Everest en 2001, Marcelo Arbeláez, Juan Pablo Ruiz y Manolo Barrios, quienes transmitieron a una nueva generación de escaladores su espíritu de equipo, conocimientos y experiencia, para que sigan llevando la bandera de Colombia a las cimas más altas y difíciles del mundo.
La expedición fue posible por el patrocinio decidido de Colseguros, organización líder en protección. Otro patrocinador importante fue Leonisa, que siempre se ha ocupado del bienestar, la feminidad y belleza de las mujeres latinas. Para Leonisa, las mujeres que escalaron el Everest son luchadoras, llenas de sueños, que no ceden ante los obstáculos y logran sus metas a través del trabajo y la lucha constante. Son inspiración para todas las mujeres que padecen cáncer de seno.
¿Por qué volver al Everest?
El 27 de septiembre de 1997, a las 11:00 de la noche, Marcelo Arbeláez y Manolo Barrios, hombres de punta de la primera expedición colombiana al Everest, se encontraban solos a 8.200 m con un frío y un viento helados, y pronósticos de mal tiempo. Con una mirada y sin cruzar palabra, decidieron regresar hacia la base de la montaña donde les esperaban la vida y sus compañeros de expedición, que permanecían pendientes del desenlace de este primer intento a la cumbre de la más alta del mundo. Ningún escalador en esa temporada pudo hacer cumbre debido a las condiciones del tiempo, ni siquiera superar la altura alcanzada por los colombianos.
Cuatro años después, en 2001, estos dos mismos escaladores, complementados con el arrojo de Juan Pablo Ruiz y la fortaleza Fernando González-Rubio, llegaron el 22 y el 24 de mayo al punto más alto de la montaña, por primera vez para Colombia.
Pero cada logro en la montaña impone un reto mayor. Es así como se organizó una nueva expedición que tuviera una importante participación femenina y significara un relevo generacional con la vinculación de lo mejor del montañismo colombiano: un equipo con experiencia y juventud, estado físico y técnica, hielo y roca reunidos en un propósito común.
El ciclo se inició en 1984 con la primera expedición al Himalaya (monte Broad Peak en la cordillera del Karakorum, Pakistán, 8.047 m) liderada por Raymond Bodenmann y en la que también participaron Marcelo Arbeláez y José Fernando Machado. En esa ocasión significó la conquista por Manolo Barrios de la primera cumbre de más 8.000 m realizada por un colombiano y récord latinoamericano. |
Crónica
El país en lo más alto del mundo
Por Juan Pablo Ruiz Soto, Jefe Expedición
Desde que el grupo regresó a Katmandú, capital de Nepal y centro del himalayismo mundial, los resultados de la expedición colombiana Colseguros Everest 2007 comenzaron a divulgarse. La página de internet “Everest News”, lugar obligado de consulta para conocer qué pasa cada temporada en esa montaña, comentó en su portada el resultado de la expedición colombiana: cómo Luis Felipe Ossa logró su cumbre sin ayuda de oxígeno adicional en su primer “ocho mil” y la cumbre de las tres primeras mujeres colombianas, Ana María Giraldo, Mónica Bernal y Katty Guzmán. Posteriormente la noticia fue presentada al país con una excelente cobertura, al igual que lo hizo la cadena CNN en español para el mundo hispano.
La preparación
Para comprender los factores que sustentan el resultado, se debe partir del proceso de selección del grupo y la manera como éste se fue articulando como equipo. El grupo se constituyó pensando en la combinación de la fortaleza y la técnica de los jóvenes con la experiencia de los “antiguos”. De hecho, el grupo lo integraron personas entre 26 y 62 años, cada uno con funciones diferentes y complementarias. Tres de los cuatro integrantes de la primera expedición colombiana al Himalaya en 1984, Raymond Bodenmann, Marcelo Arbeláez y Manuel Arturo Barrios, formaron parte del equipo de la Expedición Colseguros Everest 2007. Tres de los cuatro colombianos que lograron la cumbre del Everest en 2001, Marcelo Arbeláez, Manuel Arturo Barrios y ahora también Juan Pablo Ruiz, integraban el equipo en 2007. A su experiencia se sumó la vitalidad y la técnica de los jóvenes, incluyendo a tres mujeres que practican de manera muy profesional un montañismo moderno, rápido y técnico.
Una vez seleccionado el grupo, y de acuerdo con los papeles asumidos por cada uno, se desarrolló un plan de preparación física y mental que combinaba trabajo individual y colectivo. Se realizaron intensas e extensas jornadas de entrenamiento en las montañas colombianas, proceso que permitió ir articulando el grupo como equipo. Mientras se avanzaba en la parte deportiva,
se consolidaba la parte administrativa y de gestión gerencial que requiere una expedición como esta.
Los preparativos van más allá de la partida de Colombia, hasta cuando llegamos al campamento base a 5.200 m, donde se inicia el ascenso. El primer paso fue la tradicional visita al lamasterio del Rombuck para pedir autorización a los dioses para ascender la gran montaña. Además, en esta oportunidad, éramos emisarios de un mensaje para los lamas de parte de los indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta.
El ascenso
En primer lugar debimos aclimatar unos días nuestro estado físico a 5.200 m y luego subimos un poco más para iniciar el proceso de aclimatación a 6.400 m en el campamento base avanzado. Allí surgió el primer gran acuerdo: todos quienes quisiéramos intentar cumbre a 8.848 m, debíamos probar primero nuestro nivel de adaptación llegando al campamento dos a 7.500 m.
Mientras definíamos la estrategia, la montaña hacía su propia selección: un caso de edema pulmonar y dos escaladores que no lograron la adaptación, hicieron que tres integrantes de la expedición bajaran al campamento base a 5.200.
A los pocos días partimos desde el campamento base avanzado para montar el campamento uno a 7.100 m. Cuando nos alistábamos para reconocer los 7.500 m vino una temporada de vientos que nos obligó a permanecer dos noches seguidas refugiados allí mismo, en el campamento uno, antes de aventurarnos a tocar las nieves del campamento dos. Teníamos que persistir, sin ese “pasaporte” no podíamos avanzar.
Cuando siete de los miembros, Luis Felipe Ossa, Rafael Ávila, Manuel Arturo Barrios, Ana María Giraldo, Katty Guzmán, Mónica Bernal y Juan Pablo Ruiz, logramos la cota de 7.500 m o alturas superiores, definimos que en la siguiente ventana de buen tiempo intentaríamos la cumbre. Mientras esto se hizo posible, se integraron al grupo que aspiraba a cumbre Elkin González y Antonio Lozada, después de alcanzar también la cota mínima acordada.
Analizadas las predicciones de tiempo, el primer grupo de la Expedición Colseguros Everest 2007 –formado por los cinco más rápidos, Luis Felipe Ossa, Elkin González, Manuel Arturo Barrios, Rafael Ávila y Ana María Giraldo– intentaría cumbre el 23 de mayo, y cuatro más –Katty Guzmán, Mónica Bernal, Antonio Lozada y Juan Pablo Ruiz– al día siguiente. Esto nos permitiría rotar nuestros propios campamentos y apoyarnos mutuamente. El 23 prometía ser un día extraordinario, tanto que otras expediciones lo intentarían ese mismo día.
Después de un descanso de cuatro días a 5.200 m en el campamento base, donde recargamos baterías durmiendo y comiendo muy bien, se inició el intento a la cumbre con una clara estrategia: dos integrantes sin oxígeno adicional, dos con oxígeno, una mujer y un sherpa en el primer grupo. Dos mujeres, un integrante sin oxígeno, dos sherpas y el sirdar o jefe de los sherpas en el segundo grupo. Un día de ascenso desde los 5.200 m del campamento base hasta 5.800 m, al día siguiente hasta 6.400 m (campamento base avanzado), luego subir hasta 7.100 m en el campamento uno y al día siguiente hasta 7.600 m en el campamento dos.
La parte crítica
Cuando el primer grupo estaba a 7.600 m y el segundo a 7.100, las condiciones del tiempo estaban más difíciles de lo esperado, con mucho viento de día y de noche. No era un viento que impidiera intentar la cumbre, pero si dificultaba avanzar.
Durante la jornada en la que el primer grupo avanzaba al campamento tres a 8.200 m, el viento sopló constantemente. Ese día Manuel Arturo y Rafael, quienes pretendían intentarlo con oxígeno, tomaron la decisión de abandonar y se devolvieron. Anochecía y nos enteramos por el radio que aún no arribaba al campamento tres Ana María Giraldo, la mujer que estaba en el primer grupo. Vivimos un momento de preocupación y nerviosismo. Dorji, el sherpa que acompañaba al grupo, se devolvió a buscarla; por suerte y para tranquilidad de todos, la encontró a pocos m del campamento tres.
Una vez supimos que estaban reunidos Luis Felipe y Elkin, los dos que intentarían sin oxígeno, con Ana María y Dorji, nos tranquilizamos. Sin embargo, el viento seguía soplando, el intento de cumbre iba a ser difícil y debían partir a las 11 de la noche. Pero el regulador del tanque de oxígeno de Ana María no funcionó, por lo que debió ver marchar a los dos que intentarían sin oxígeno, mientras esperaba para conseguir un regulador al día siguiente que le permitiera intentar su cumbre con el segundo grupo. Aún de noche, cuatro horas después de haber partido, Elkin regresó al campamento tres; había alcanzado aproximadamente los 8.450 m, pero un congelamiento de pies lo obligó a abandonar.
La cumbre
A las 8:30 am del 23 de mayo, Luis Felipe Ossa era el primer colombiano que llegaba sin oxígeno complementario a la cima de la montaña más alta del mundo. Lo hizo como parte de una caravana de otros escaladores de diferentes nacionalidades y expediciones, donde solo él iba sin oxígeno adicional. A medida que los integrantes del segundo grupo ascendíamos del campamento dos al tres, nos cruzamos uno a uno con quienes habían desistido y finalmente con Luis Felipe, quien bajaba sano y salvo, ¡con la victoria en sus hombros! Para ese momento, varios sherpas nos habían comentado de la hazaña de nuestro compañero.
 Los integrantes de la segunda cordada de la expedición, con excepción de Antonio Lozada, quien intentaba sin oxígeno y había dado media vuelta antes de llegar al campamento dos, estábamos ahora a 8.200 m y nos unimos a Ana María, quien estaba a la espera de un regulador para su máscara de oxígeno. Las tres mujeres estaban ahora reunidas, descansaban y se hidrataban en una tienda.
De repente recibimos una llamada del campamento base avanzado que nos anunciaba que muy seguramente al día siguiente habría fuertes vientos de medio día en adelante, por lo que resolvimos adelantar la salida dos horas para asegurar buen tiempo en el asenso a la cumbre. A las 9 pm estábamos listos para iniciar la marcha. La noche tranquila, despejada y sin viento nos permitió avanzar hasta que, a las 6:30 am del día siguiente, Katty, Mónica, Ana María y los tres sherpas que les apoyaban, estaban en la cumbre. Las tres mujeres habían llegado a la cima y se habían alcanzado los dos principales objetivos. Luego arribamos Ang Nuru y yo.
El regreso
Después de disfrutar por unos minutos el orgullo y la satisfacción de estar allí, en lo más alto que un hombre puede pisar en este planeta, iniciamos el descenso. Cuando nos acercábamos de vuelta al campamento dos se inició la tormenta de viento que nos habían anunciado. La noche fue ruidosa y en varias oportunidades el viento casi nos rompe la carpa. Sin embargo, a pesar de las duras condiciones, para nosotros fue una noche tranquila y plena, pues teníamos la certeza de haber alcanzado los objetivos y sabíamos que al día siguiente encontraríamos la manera de seguir bajando para encontrar al resto del equipo en el campamento base avanzado. Una vez estábamos todos juntos emprendimos el viaje de retorno.
Ya de regreso en Colombia nos sentíamos felices por haber hecho realidad el sueño de quienes hicimos parte de la Expedición Colseguros Everest 2007, de nuestras familias y amigos, y de todos los colombianos que nos acompañaron desde la distancia. |
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